domingo, 20 de julio de 2025

El arte de saber retirarse a tiempo

Hay que dejar de insistir donde no te quieren.

Hay que aprender a irse sin hacer ruido, pero con la cabeza bien alta.

Porque si no te incluyen, no es un descuido: es una decisión. Y tú no estás para sobras.

A veces te partes el alma por estar presente en la vida de personas que ni siquiera notan tu ausencia.

Te desvive por encajar donde te miran como un estorbo. Te agarras a afectos que solo existen en tu imaginación.

Y eso, duele… pero también despierta.

Si no te incluyen, no te metas.

Si no te cuentan, no insistas.

Si no te invitan, no aparezcas.

No te rebajes.

No ruegues.

No mendigues espacios que no te dan con gusto.

Quien te quiere, te busca.

Quien te extraña, se mueve.

Y quien te valora, lo demuestra… sin excusas, sin horarios, sin condiciones.

La vida es demasiado corta como para estar rogando amor, atención o respeto.

Y tú ya no estás para andar explicando tu valor.

Tú no estás de oferta.

A veces hay que saber irse. No por cobardía, sino por respeto.

Porque quedarse donde no hay sitio para ti es dejar que te pisoteen el alma.

Y cuando te vayas, no cierres la puerta con rabia…

Ciérrala con dignidad. Y tira la llave.





No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hay cunas que aún esperan justicia

Hay historias que no envejecen porque nunca tuvieron un final, historias que permanecen abiertas como una pregunta incómoda que atraviesa ge...